viernes, 14 de mayo de 2010

Luchar, luchar y luchar

Desde hace casi un año, una persona a la que estimo enormemente padece una dura enfermedad a la que intenta plantar cara a diario. Su lucha, la de él y su familia, se ha convertido en la lucha de todos aquellos que por diversos motivos le hemos conocido y compartido con él agrables momentos a la sombra de un árbol centenario de la jerezana barriada de Las Tablas o disfrutado de sus paellas y barbacoas, mientras que analizábamos la realidad de una localidad tan compleja como Jerez. Sé que las ansias de seguir viajando, de ver a sus dos soles (una morena y otra rubia) triunfando en los escenarios o pasear junto a su insuperable compañera de aventuras le está dando fuerzas para pasar este mal trago y que dentro de unos meses estaremos de comilona abriendo una buena botella de vino que tengo reservada para tal ocasión.

Pero mientras tanto, las idas y venidas desde Sevilla para recibir la radioterapia se hacen eternas. No logro comprender cómo el Hospital de Jerez, perteneciente a una población de más de 200.000 habitantes y que atiende a pacientes de toda la provincia de Cádiz, no tiene en marcha una sala de radioterapia. Esto, señores, clama al cielo. De hecho, es inaceptable. Y no entiendo como nadie denuncia esta alarmante realidad en ningún medio de comunicación local. Que un paciente con cáncer tenga que recorrer más de 180 kilometros a diario para recibir su correspondiente tratamiento (entre la ida y la vuelta a Sevilla), es de juzgado de guardia. Sin contar que muchas de estas personas no tienen como ir y venir, por lo que se trasladan en las correspondientes ambulancias que les facilita el SAS, un transporte que para evitar pagar el peaje utiliza el camino más largo, la Nacional IV, y donde van incómodamente sentados tras recibir unas duras sesiones de radioterapia que te dejan totalmente noqueado.

¿No les da vergüenza a las autoridades competentes que esto esté ocurriendo? Ellos que presumen de Sanidad Pública... Jerez necesita un servicio hospitalario completo y de calidad, no parches, como las obras de ampliación que se están ejecutando y que nos vendieron como el remedio a todos nuestros males, y que como era de esperar van con retraso. Jerez sí necesita un segundo hospital y aunque ahora tengamos que apretarnos el cinturón por la actual situación económica, en las agendas de nuestros magnificos políticos ésta debería ser una prioridad absoluta. Y es que en cualquier momento, cualquiera de ellos, de nosotros, podemos requerir de estos servicios sanitarios, porque nadie está a salvo de esta enfermedad.

Mientras tanto, luchar, no rendirse y mirar al futuro con la certeza de que todo irá bien es lo que nos hace seguir hacia delante. Apretar los dientes y estar junto a quienes lo necesitan, aunque en muchas ocasiones no lo hagamos tanto como deberíamos. Por ello, porque a veces estoy ausente quiero disculparme.

Sé que todo irá bien y, después de los examenes de las oposiciones de algunas y antes de que otras voleis a New York, estaremos celebrando que los viajes a Sevilla y las visitas médicas forman parte de una etapa dura pero superada que nos ha abierto una nueva puerta hacia un futuro donde volveremos a debatir sobre la vida y su complejidad a la sombra del árbol, junto a la huerta, y con un hombre formidable en todos los aspectos.


miércoles, 7 de abril de 2010

Aclarando algunos términos

Desde hace algunas semanas, he observado en los medios de comunicación y algún que otro espacio divulgativo, como la incultura y la ignoracia de algunos compañeros periodistas (y algún que otro magistrado, que puede saber mucho de leyes pero de cultura general anda corto) rozaba el absurdo. Utilizar términos como feminismo para intentar ofender a alguien o para desprestigiar a un determinado grupo de personas es síntoma de desconocer, en primer lugar, qué significa dicho término, y después, de lo rídiculo que se puede llegar a ser.

El feminismo no es otra cosa que la denominación que en su dia se dio a un movimiento de mujeres que luchaba por salir de la esfera de lo privado, y que imploraba porque ésta fuera tratada como ciudadana con plenos derechos, algo que se nos ha negado hasta hacer muy poco. Ser feminista no es querer ser más que ningún otro ser humano, sencillamente sigue siendo una forma de luchar por la igualdad, exigiendo abiertamente que no se nos discrimine porque en nuesro carné de identidad ponga que nuestro sexo es mujer.

Para aquellos que anden perdidos les daré una pequeña reseña historia  con sus correspondientes anotaciones:

A pesar de que el feminismo parece haber dado uniformidad a una compleja batalla, es importante tener en cuenta que la realidad es muy diferente, y es que dentro de los movimientos feministas han existido y existen diversas corrientes. Para entender mejor esa gran gama de teorías o visiones que imploran por la igualdad entre sexos es importante hacer un repaso a la historia de una lucha que, a pesar del tiempo transcurrido, se mantiene con mayor o menor intensidad dependiendo de la zona del mundo donde nos encontremos. De hecho la realidad de la mujer en países como Irán, Sudán, Egipto o Afganistán dista mucho de la que vive este sexo en Occidente o Latinoamérica, y por ello al margen de las teorías feministas, existen movimientos muy dispares adaptados a la forma de vida de cada zona.

Los primeros síntomas de que un cambio importante se avecinaba en Occidente se dieron durante la época de la Ilustración Francesa. Las mujeres comenzaban a tomar conciencia de su situación, una realidad que las oprimía y que les negabas cualquier tipo de derechos, ya que hasta ese mismo instante, el sexo femenino se había mantenido a la sombra del varón. En 1789, las damas no sólo tomaron las calles iniciando la Revolución Francesa, sino que también exigieron acceder a la política mostrando claramente unas exigencias que se centraban en la exclusión de los varones de los oficios de las mujeres, el acceso a la escuela, una mayor protección de sus intereses económicos y personales en el matrimonio y la familia y, cómo no, el derecho de las mujeres a contar con una representación política propia. Crearon clubes sociales y tras la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1879) alzaron la voz para exigir que se las tuviese en cuenta. Olimpia de Gouges publicó, dos años más tarde, la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana donde dejó muy claro que “una mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”. La mujer debía poder subir al cadalso y por tanto exigió el derecho de que ésta estuviera representada en la elaboración de las leyes que la juzgaba.

Pero en Francia estos primeros golpes en la mesa de las mujeres intentaron ser silenciados de muy diversas formas. De un lado, filósofos como Jean-Jacques Rousseau o Immanuel Kant intentaron justificar de todas las formas posibles la “necesidad” de que las mujeres permanecieran recluidas en la esfera de lo privado. Argumentaban, entre otras muchas cosas, que ellas eran seres sentimentales no racionales por lo que no podían pertenecer al mundo de la política. Esta negativa a cambiar el orden establecido en relación a la diferencia de sexos se endureció aún más durante la etapa jacobina que cerró todos los clubes y sociedades femeninas, mandó guillotinar a mujeres como Olimpia de Gouges y endureció las leyes contra la mujer con el fin de que ésta volviera a al hogar.

En 1804, Napoleón Bonaparte, en su Código Civil, excluyó a las mujeres de los derechos civiles y las definió como menores de edad, siempre tuteladas por sus maridos o padres, norma que en muchos países occidentales se mantuvo hasta hace muy poco.

Es importante señalar que en 1792, una librepensadora de excepción, Mary Wollstonecraft, publicó Vindicación de los Derechos de la Mujer donde expuso la clave para que la mujer lograra su emancipación: la educación. A lo largo de esta obra, Wollstonecraft defendía el hecho de que si una mujer ha sido educada correctamente estará capacitada para razonar y poder dirigir el destino no sólo de su familia sino también de la sociedad. Rechazó “la ciega sumisión” del sexo femenino y fue tajante con el sexo masculino: “me parece que los hombres actúan de modo muy poco filosófico cuando tratan de lograr la buena conducta de las mujeres manteniéndolas siempre en un estado de infancia” .

Además de ello, en Francia las fábricas comenzaban a llenarse de obreras que tomarían conciencia de su situación, de forma progresiva, al observar las grandes desigualdades que en este terreno existían entre hombres y mujeres, como el hecho de que ellas estaban pero pagadas a pesar de desempeñar los mismo trabajos que ellos. Así, a las mujeres burguesas de clase media que habían iniciado la lucha por los derechos de la mujer se les fueron sumando otros perfiles de damas que pusieron de manifiesto que el cambio había comenzado.

En EE UU, la lucha por la abolición de la esclavitud y la reforma religiosa que tuvo lugar a mediados del siglo XIX hizo que las mujeres norteamericanas reflexionaran seriamente sobre su situación. Asimismo, en 1848, se llevó a cabo el Primer Congreso Feminista en tierras estadounidenses. Fue en Séneca Falls, un pequeño pueblo del estado de Nueva York, y sus artífices fueron Lucrecia Mott y Elizabeht Cady-Stanton. En él se reclamó la igualdad entre los hombres y las mujeres, la equidad salarial, el derecho a la libertad, al patrimonio, al empleo, a la educación, a la participación política y la abolición de la doble moral sexual. Tras la negativa del Estado norteamericano a otorgar el derecho al voto a la mujer y la obtención de éste para el hombre negro, Susan B. Antony y Elizabeth Cady-Stanton constituyeron la Asociación Nacional Americana Prosufragio de la Mujer, con lo que inauguraron la larga etapa de mayor militancia reivindicativa centrada en el sufragio hasta que éste fue concedido en 1920.

Volviendo a Europa, se debe indicar que en esta primera ola del feminismo hubo numerosos movimientos que exigieron en cada uno de los países de este continente que la mujer alcanzase el estamento de ciudadana exactamente igual que los varones.

Una vez que el sufragio femenino fue conseguido de forma progresiva en países como Inglaterra, España o Francia el feminismo entro en una segunda fase: se analiza el papel que ocupa la mujer en la sociedad y se pide una redefinición del mismo. Escritoras como Simone de Beauvoir, quien publicó en 1949 su obra titulada El Segundo Sexo, propusieron la creación de una nueva mujer que diera la espalda a los roles tradicionales donde el sexo femenino había sido destinado a ser esposa y madre. Asimismo, De Beauvoir defendió la idea de que “la mujer se hace, no se nace”, ya que hay que separar la naturaleza de la cultura porque las mujeres somos una construcción cultural. Más tarde, las ideas de Betty Friedan, a través de su libro La Mística de la Feminidad (1963), muestran que el rol tradicional que la mujer desempeña la asfixia. Y es que aquellas mujeres que se han comportado como “debían” (es decir, se han casado, han tenido hijos y desempeñan las labores del hogar) se dan cuenta de que se sienten vacías. Un mal que no tiene nombre les oprime el pecho y les hace salir a la calle en busca de aquello que les llene de felicidad. Las mujeres deciden cambiar su estado en la sociedad e inician una trayectoria que les llevará a exigir leyes más igualitarias como una reforma en la ley del divorcio, que se condene la violencia sexista y que se dignifique el trabajo doméstico. Esto sin obviar que la conciencia de tener una sexualidad propia comenzaba a dar pasos firmes entre una mitad de la población que jamás había pensado en ello de forma clara y pública. Así, se exige el derecho al goce del sexo y se inician las reivindicaciones relacionadas con el uso de métodos anticonceptivos como la píldora o el derecho a que la mujer pueda decidir en temas como el aborto.

De esta forma, se llega a la tercera ola del feminismo donde las mujeres insisten en la necesidad de llevar a cabo un nuevo pacto social. El sexo femenino en Occidente ha conseguido salir de la esfera privada a la pública, ser reconocido, tener autonomía, pero para que este sistema se sustente es necesaria una democracia paritaria que rompa con los techos de cristal femeninos que aún hoy existen. Y en eso andamos metidas algunas, aunque a muchos les de miedo que rompamos el orden que ellos han establecido o se empeñen en despretigiar un lucha que, repito, sólo pide igualdad.

Ya estoy un tanto harta de escuchar bobadas sobre el feminismo. Ojála no fuera necesario alzar esta bandera, porque significaría que hemos logrado alcanzar nuestro objetivo. No obstante, me parce a mí que todavía nos queda mucho por trabajar, y hablo sólo en Occidente, porque si ya focalizamos nuestra atención en otras zonas... apaga y vamonos.

Y sí, soy feminista.

jueves, 4 de febrero de 2010

Voto sin candidato

Dicen que Pacheco está preparando su vuelta a los ruedos y que muchos lo esperan con verdadera ansias. Dicen que Pilar Sánchez está quemada políticamente hablando y que ha conseguido hacer bueno al antiguo alcalde. Dicen, dicen y dicen... y la verdad es que yo escucho y reflexiono sobre estos asuntos de forma un tanto alarmada. Y es que me preocupa que en esta ciudad no haya una sola alternativa de Gobierno coherente, franca y sincera.

De un lado, está María José García Pelayo, que últimamente está trabajando (junto a su equipo) de forma incansable para hacerse ver y oír en todas partes. Las elecciones están a la vuelta de la esquina (queda poco más de un año) y en el PP están mostrando ya su mejor cara. Me consta que la candidata popular se está rodeando de gente fresca, joven y con ganas, que pueden encauzar el rumbo del partido en Jerez, pero para mi el problema está en que hay que cambiar algo más. Y es que tal vez María José García Pelayo no sea la mejor candidata para el PP. Su imagen está algo desgastada y a muy pocos se les olvida que en su momento rompió un pacto de Gobierno para aferrase a otro donde le regalaron (sin merecerlo) el sillón de Alcaldía. Además, lo ha intentado ya varias veces, así que es mejor que dé paso a caras nuevas. Me atrevo a asegurar que si María José gana las próximas elecciones en Jerez, no será porque quienes vayan a votar prefieran su proyecto al de los demás partidos, sino más bien por descarte. De hecho, Pilar Sánchez se lo está poniéndo muy fácil a la oposición.

Por otro lado, nos encontramos con la posible vuelta de Pedro Pacheco. Si algo lamento de veras, es no seguir trabajando en un medio de comunicación local para asistir a tal acontecimiento. Tengo que reconocer que Pacheco nunca ha sido (ni será) santo de mi devoción, pero es un tipo que me hace gracia. Además, me consta que desde que se retiró, la vida política de la ciudad es más aburrida al no tener esos grandes titulares de prensa con los que todos los días descubríamos algo más de su compleja relación con la actual alcaldesa. Don Pedro, como le llaman todavía algunos, sabe que tiene un pico de oro, y aunque sea ofensivo en muchas ocasiones, eso a nosotros los periodistas nos encanta. De hecho, recuerdo como cada vez que Pacheco convocaba un acto (da igual que fuera para dar un paseo por la Plaza del Arenal o una vista a una asociación) en la redacción había tortas por ir. Es más, al que le tocaba esa perita en dulce sabía que tenía la jornada resuelta y que iba a firmar al día siguiente la noticia más leída del periódico. Porque Pedro Pacheco, el cacique de Jerez, nunca pasaba desapercibido.
Cuando decidió asumir su gran derrota y abandonar la política, muchos siempre creímos que sería algo temporal y, según dicen, eso parece. Ahora comentan por las calles que Pacheco vuelve y a mi me sale una sonrisita. Más de una se pondrá de nuevo nerviosa porque al diablo, que es viejo, hay que tenerle un poco de miedo y respeto. No obstante, soy de las que piensa que la era Pacheco acabó hace cuatro años y me llevaría una gran sorpresa si en las próximas municipales diera la campanada con ese nuevo partido que ha surgido de la mano de algunos veteranos presidentes de asociaciones de vecinos.
No creo que Pedro Pacheco sea tampoco el candidato adecuado para volver a dirigir Jerez. La ciudad necesita sabia nueva, no glorias del pasado que igual pactan con la derecha que con la izquierda con tal de mantenerse en el poder.


Después tenemos a Joaquín del Valle. Mi Joaquín del Valle. Hace muy bien su trabajo en la oposición dentro de las escasas posibilidades que tiene, pero carece por completo de carisma para llegar algún día a ser una altenativa fuerte a la alcaldía de Jerez. Él lo intenta, pone sobre la mesa todas las cartas, crítica sin ningún problema a los socialistas y acude a todos los eventos en los que debe estar, pero a Izquierda Unida le hace falta un equipo que se haga más visible, más mediático y, sobre todo, con ansias de más. Joaquín sería un perfecto delegado de Participación o de Distrito, incluso de Urbanismo (entiende tela de estos asuntos), pero no lo veo de alcalde, la verdad.

Y Pilar. Pilar Sánchez. Qué mal ha aprovechado estos cuatro años de mayoría absoluta!!! Qué mal!!! Creo que si no fuera por el equipo que tiene (y no todos, hay que decirlo) se hubiese hundido hace mucho tiempo. Me da rabia, sinceramente lo digo, que una mujer que fue tan activa, cercana y comprometida cuando estaba en la oposición se haya convertido en una alcaldesa prepotente y narcisista. Aún está a tiempo de hacer una reflexión autocrítica de su gestión y bajarse del pedestal en el que se ha subido ella solita. Pilar, no se puede contratar a tu marido como jefe de Gabinete de Alcaldía, pagarle más de 50.000 euros al año y quedarte tan pancha. No se puede tener más de una veintena de asesores que cobran todos un dineral (aunque ahora les bajes el sueldo) y pasar de las críticas. No se puede plantear un Expediente de Regulación de Empleo Temporal en el Ayuntamiento y no hablar antes con los sindicatos. No se puede ignorar a las barriadas cuyas asociaciones de vecinos son críticas con la gestión municipal. No se puede ni se debe pasar de tus delegados de Alcaldía. No se pueden tomar decisiones polémicas para después dar marcha atrás, dejando a algunos de tus delegados con el culo al aire o dando una imagen pésima (el asunto de la calle Porvera, el dispositivo de la motorada en la ciudad...). No se puede ir llorando por las esquinas porque se le debe dinero a la seguridad social o no se paga la luz en el PCTA e irte de viaje a cargo del Consistorio con una tropa de personas. No se puede dar una imagen de señorita Rotenmeyer en todos los plenos, y es que parece que está en una clase controlando a los alumnos y no en una sesión plenaria. No se puede apelar siempre a que el paro desaparecerá en la ciudad cuando IKEA abra sus puertas, porque eso, Pilar, es mentira. Hay que escuchar a todo el mundo y asumir las cifras negativas del paro. Porque para eso eres la alcaldesa y te pagan por ello. Y lo más importante, hay que parecer que trabajas, no sólo hacerlo. Porque la imagen en la calle es de que este Ayuntamiento no hace nada. Yo lo siento por aquellos que a diario sí se dejan la piel en ese Consistorio desarrollando proyectos que en 25 años ni siquiera se habían planteado y cuyo trabajo pasa desapercibido de forma injusta y hasta cruel.
Hay delegados magníficos en este Ayuntamiento, pero que están ensombrecidos por una dirigente a la que el puesto de alcaldesa le queda un poco grande.
Por eso, no veo tampoco que Pilar Sánchez sea una buena candidata para la ciudad ni para el PSOE. No creo, como muchos aseguran, que en las próximas elecciones se dé un batacazo semejante al de Pacheco, de hecho yo pienso que sigue teniendo todas las posibilidades de ganar las elecciones (aunque eso sí, no con mayoría absoluta). Pero para ello, o cambian a la candidata o ella transforma su actitud. En fin, ya se verá.


Y en cuanto al resto... la verdad es que a excepción de UPyD, no creo que ni PA ni PSA (lo siento por Santiago Casal) logren mucho en las próximas elecciones, aunque eso nunca se sabe.


Lo cierto y lo fijo es que ante este panorama, no se que voy a hacer con mi voto. Tal vez, lo que me dice Antonio, a veces en broma, sea la única salida: alentar a un grupo de personas jóvenes, con preparación, experiencia e integradad a que constituyan un nuevo partido. No obstante, creo que eso lo dejaremos para la otra vida, porque en ésta no sé yo si conseguiremos convencer a alguién para que cree una agrupación que nos devuelva las esperanzas.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cierres, despidos e Ikea

No lo entiendo. Hoy en el blog Vicasa no se cierra se anuncia que "entre esta tarde y mañana se apagará el último horno que aún estaba operativo en la fábrica de botellas de Jerez". Así, de golpe y porrazo, y en menos de tres meses, mañana la ciudad perderá uno de sus mayores símbolos y una de las pocas industrias que le quedaba. Tras 114 años, los hornos de estas instalaciones dejaran de funcionar.


El acuerdo alcanzado entre trabajadores y empresa supondrá que 40 empleados permanecerán en el nuevo centro que Vicasa tiene pensado poner en marcha en las instalaciones que la factoría mantenga en la ciudad, otros 44 serán prejubilados y 28 se trasladarán a la factoría que esta entidad posee en Alcalá de Guadarira, Sevilla. ¿Y ahora qué?

Además del daño que se le ha causado a los trabajadores y sus familias, la ciudad se queda sin un referente importantísimo. Perdemos una de las escasas industrias aparentemente fuertes que teníamos y el paro sigue subiendo de forma alarmante sin que, hasta la fecha, ninguna medida para frenarlo haya ayudado demasiado. Y es que argumentar que Ikea es la gran solución, ya huele.

Necesitamos que nuestro Ayuntamiento consiga convencer a alguna industria de que Jerez es el espacio adecuado para que desarrollen su actividad. Y para eso hay que trabajar mucho y muy duro, además de abaratar los costes que supone plantarse en alguno de nuestros inmensos polígonos industriales. Y lo digo con conocimiento de causa. De qué nos sirve tener tanto suelo industrial si no sabemos con que rellenarlo??

Hace poco menos de una semana (antes de que la Gripe A invadiera mi organismo), gracias a mi trabajo visité una nueva empresa centrada en la fabricación de maquinaria que se ha ubicado en El Puerto de Santa María. Sus porpietarios, tres socios jóvenes y con las ideas muy claras, intentaron montar la empresa en Jerez pero los elevados costes hicieron que se decantaran por El Puerto. Esta empresa en la actualidad tiene contratado a unos 30 trabajadores y algunos de ellos son ex-empleados de la maltrecha Delphi.


De igual forma, falta en Jerez un nido de empresas similar al existente en la localidad vecina (lo que tenemos es insuficiente), naves para que emprendedores puedan asentarse en ellas con alquileres bajos y voluntad para hacer de la vieja ciudad del vino una mina de oportunidades.

Historias interminables, o no?

Llevo más de un año apartada de forma obligada de las redacciones de los periódicos y a diario me entristece comprobar que hay cosas que no cambian por muchos meses que pasen. En Jerez exite un claro problema: el Gobierno municipal ha dejado de escuchar a quiénes en su día les respaldaron en las urnas y se ha centrado en sus conflictos internos que miran hacía la sucesión de la abeja reina.

Es cierto que esta ciudad durante más de 25 años ha tenido prácticamente olvidada determinadas barriadas, especialmente aquellas que se ubican en zonas rurales y que con la llegada del cambio en el sillón de la Alcaldía, parecía que estos rincones comenzarían a ser tratados de forma distinta. Y digo bien, parecía, porque el principe se transformó en sapo y las promesas cayeron en el olvido. En el Mojo y Baldío Gallardo aún hay familias sin agua ni luz, en Rajamancera no se arreglan las calles desde la época de mis abuelos y en El Portal aún aguardan dos cosas: que hagan de una vez los pisos nuevos que sustituirán a los que se están derrumbando poco a poco y que metan mano al río Guadalete.

En cuanto a los barrios de la urbe, parece que algunas cosas sí se han movido (en cuatro años es de esperar) como en La Liberación o en el cerro de Primero de Mayo, dónde las máquinas trabajan bajo el presupuesto del Plan Urban. No obstante, en Palos Blanco o San José Obrero, el puente que une estas dos zonas de la ciudad sigue trayendo de cabeza a los vecinos. Y digo yo, ¿tanto trabajo cuesta hacer un paso peatonal en condiciones? Llevan con esta petición desde no sé ya cuanto años, incluso se presupuestó la supuesta obra que habilitaría una zona de paso, se pegaron carteles de la vieja GMU y la alcaldesa (entonces candidata) no dudaba en dar soluciones a ese contratiempo a modo de promesas. Pero la realidad es que a día de hoy, las cosas no han cambiado nada. Sigue habiendo promesas de que la elevación del tren pronto atajará el problema, pero mientras que esta llega, como dicen los presidentes de las asociaciones de vecinos implicadas, quienes pasen por allí correrán peligro.

En Federico Mayo, el panorama no es más alentador. Recuerdo con cariño la petición de sus vecinos de un parque infantil decente para la plaza del barrio. Julio Morello, el cabeza visible de la asociación, no cesó ni un instante de escribir cartas a los responsables políticos correspondientes y cuando consiguió el parque estaba pletorico. Pero poco le duró la satisfacción, y es que en menos de dos semanas el parque infantil se cayó literalmente hablando. Un hecho que puso sobre la mesa las chapuzas que se están haciendo en muchas zonas para callar bocas y que éstas dejen de incordiar porque dan mala imagen a los políticos.


Y podría poner muchos ejemplos más, seguro que Miguel Zarzuela, Sebastián Peña, Jesús Palomo, Ana Rosa Pérez, Miguel Álvarez o cualquier otro líder vecinal tienen casos muy significativos que contar.

Eso sí, falta muy poco para las elecciones y la alcaldesa parece que no atraviesa su mejor momento en cuanto a la valoración que sus cociudadanos están haciendo de ella. Lo mismo ocurre con los líderes de la oposición, que durante estos años parecen haber estado dormidos en los laureles. Así que me aventuro a afirmar que, una vez que pasen las vacaciones navideñas, comenzaremos a tener nuevas promesas hasta en la sopa, se comenzarán a solventar problemillas que llevan años guardados en un cajón político y las fotos en los periódicos (especialmente la de primera) se venderá al mejor postor, o sea se, a quien dé mejor una exclusiva.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La tardanza

Llevo un par de semanas sin escribir nada en este blog, y es que adaptarme a mi nuevo puesto de trabajo me esta quitando más tiempo de lo que creía. No me entendáis mal, estoy encantadísima, pero tengo que ponerme al día en muchas cosas de ciencias y eso requiere, no sólo horas oficiales en las oficinas de la OTRI, sino también extraoficiales en casa para entender bien todo lo que comienza a rodearme en el Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación.
Es una aventura que no sé cómo acabará pero tengo claro que me va a enseñar muchísimo, porque en sólo 15 días estoy descubriendo un nuevo mundo lleno de misterios.
De hecho, conocer que la Universidad de Cádiz es una de las mejores en materia de investigación me enorgullece, aunque haya cursado mis estudios en Sevilla, porque eso quiere decir que en este rinconcito de la península hay muchas personas que apuestan por el desarrollo de nuevas ideas, apuestan por mejorar la realidad que nos rodea a base de trabajo, de investigar, y eso me encanta.
En fin, que entre mi periodo de adaptación y mis problemas de estómago (ya estoy mejor, progreso adecuadamente), he tenido abandonado el blog, pero ya estoy aquí de nuevo.
Gracias a quienes me habéis insistido en que no deje de escribir en el blog!!!
Nur, eres de esas amigas que siempre quiero tener cerca!!!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Días que se hacen eternos

Hoy estoy feliz. El martes volví a darme cuenta de que siempre hay algo de esperanza y que cuando menos te lo esperes, alguien, en algún lugar, decide darte otra oportunidad. El lunes comienza una otra etapa en mi vida que promete ser muy diferente. Pase lo que pase, aprenderé, conoceré un nuevo mundo y, lo que es más importante, me ayudará a crecer como persona. Comienzo una vez más como becaria (y ya van tres), una nueva aventura que pienso aprovechar al máximo. Me dure lo que me dure esta nueva apuesta sé que marcará mi carrera profesional y mi vida.

Durante un año, me he despertado cada día deseando que sonara el teléfono y alguna voz decidiera darme la oportunidad de volver a salir a la calle en busca de la noticia. No obstante, la situación actual no me ayudaba demasiado y los días se fueron convirtiendo en meses y los meses en un año duro y demasiado largo.

Todos las mañanas revisaba los portales de empleos que hay en la red (decenas), me inscribía en aquellas ofertas que me parecían acertadas para mi o mandaba el currículum a diferentes redacciones de cualquier rincón de España, a conocidos, amigos o personas que sabía que podrían echarme un cable. A diario, leía los periódicos (pese al dolor que ello me provocaba a veces) para seguir estando al día de la actualidad, solía inscribirme en cursos relacionados con las nuevas tecnologías y redactaba alguna nota de prensa de las asociaciones con las que colaboro de forma habitual.

He recorrido kilómetros para acudir a entrevistas donde me han llegado a ofrecer 300 euros de sueldo y me he desesperado hasta decir basta cuando a mi situación laboral se le unió algún que otro problema de salud. A pesar de todo, me lo he tomado con humor, a mis amigas les digo que "tuve que pasar junto a una conferencia de tuertos en algún momento y que todos se fijaron en mi" (que me perdonen los tuertos).

Pero, lo peor es que hay personas que están atravesando situaciones mucho más delicadas que yo. Y es que, por suerte no tengo una hipoteca que me ahoga ni una familia que mantener. Somos cinco millones de parados en España (y la lista parece que aumentará. Mi solidaridad con mis compis de Localia e Información Jerez y con los trabajadores de Vicasa) y hay historias que me hacen darme cuenta de lo afortunada que soy pese a mi situación. En la cola del Inem, hace unos días, me encontré con una vieja compañera de estudios. Y tras varios minutos de charla, comenzó a explicarme su actual situación. Vive con su pareja (en paro también) en una casa que a duras penas pueden pagar, están a punto de perder el hogar que construyeron hace tres años con mucha ilusión y lo peor es que me aseguraba que "no tenemos a donde acudir".

La famosa ayuda de los 420 euros no es suficiente para Teresa, una mujer que vive en San Telmo y que mantiene a 8 persona ella solita. Sus lágrimas en las puertas del Servicios Andaluz de Empleo me superaron. "Y yo me quejo", pensé. "Los días se me hacen eternos. No encuentro trabajo ni limpiando escaleras. Sólo me queda robar o hacer algo peor", explicaba a quien la quería oír.

Y con este panorama, la llamada de Ismael para darme la oportunidad de ser becaria de nuevo hizo que me sintiera como si hubiese pasado el casting de mi vida. Sé que para muchos es un paso atrás, pero para mi ahora mismo es un oasis en medio del desierto del que pienso aprovechar cada uno de sus recursos, aunque en unos meses el destino me vuelva a colocar en las listas del paro. Espero que no sea así y que comience una nueva aventura sin retorno.

A ver si se acaba esta dichosa crisis aparentemente sustituida en los medios por la oportuna Gripe A.